agosto 27, 2021

CRÓNICA NEGRA: CRÍMENES DEL PASADO EN GRAN CANARIA. C5: EL CRIMEN DE LA CLOACA. ASESINATO sin RESOLVER.

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CASO 5: El Crimen de la Cloaca.

Quioscos de la música y de la prensa en San Telmo desde la Calle Buenos Aires.
Fotografía N.º: 003377. Fecha: 1928. Lugar: Calle de Triana, esquina Buenos Aires. Fotógrafo: Adolf Jessen. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

Nota: En la fotografía anterior, en la parte inferior izquierda, se aprecia una cloaca, ¿será la misma en la que hallaron el cadáver 28 años antes?

 

CASO 5: FICHA

El caso: Se encuentra un cadáver en una cloaca.

Crimen: Asesinato (sin resolver).

Pena: Ninguna.

Autor / es: Desconocido, aunque se encarceló a diversas personas, y estuvieron acusadas un tiempo.

Fecha del crimen: 30/05/1899.

Fecha del descubrimiento del cadáver: 27/10/1900.

Lugar de los hechos: Calle de Triana esquina con la de Buenos Aires, Las Palmas de Gran Canaria.

Víctima: Desconocida, pero se barajaron diversas posibilidades, prevaleciendo una de ellas, un caballero inglés.

Arma: Parece ser que fue un arma blanca.

Sentencia: No hubo.

 

“Entretanto la tierra estaba corrompida a vista de Dios, y colmada de iniquidad”.

Génesis  6:11.

“IX. La ira, en fin, nada útil tiene en sí, nada que impulse al ánimo a las cosas bélicas; porque nunca se apoyó la virtud en el vicio, bastándose a sí misma”.

“De la Ira”, L.A. Séneca.

 

Resumen:

A principios del siglo XX, la tranquila ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, se vió conmocionada por un horroroso crimen que había tenido lugar en 1899. Crimen que no fue descubierto hasta 1900, año en que se halló un cadáver y algunas prendas de ropa en el interior de una cloaca (de ahí el llamativo nombre que se le dio en la prensa: “El Crimen de la Cloaca”). Esta cloaca se encontraba en una zona muy conocida, concretamente, en la unión de la calle de Triana con la de Buenos Aires, junto al Parque de San Telmo y de la Capitanía militar.
La identidad de la víctima, así como la del (o los) asesino (s), nunca fue descubierta. Se barajaron diversas posibles víctimas, aunque la de un joven caballero inglés, fue la que más ríos de tinta ocupó. Este caballero era dueño de un perro (cosa que me recuerda al crimen de Almatriche, 55 años después, conocido como “El Crimen de la Perra Chona”), pero no se descubrió nunca su nombre y/o paradero. Sobre este punto, me van a permitir algunas elucubraciones, que tomaré como divertimento detectivesco, pero que no tienen base ni fundamento, son solo una posiblidiad que se me ocurre leyendo lo que se comentaba del caso. Se trata de un caballero inglés sobre el que no encontraron información, debido a que ese mismo año se produjo un incendio en la consigantaria “Grand Canary Coaling Company”, en que se hallaba registrado uno de los caballeros ingleses sobre el que se perdió la pista, incendio provocado y muy oportuno sin duda. De todas formas, si hiciéramos caso a los resultados que se enviaron desde París, pues allí se envió el cráneo de la víctima para ser analizado, no sería correcta la versión de que la víctima era inglesa, y no coincidiría con la descripción que dieron de este caballero varias de las personas que declararon, pues en París afirmaron que se trataba de un cráneo de una persona de raza negra.

Y, sin más preámbulos, hablemos de este CASO NO RESUELTO…

 

El macabro descubrimiento

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Cráneo de un canario de Guayadeque.
Fotografía N.º: 012521. Fecha: 1925-30. Fotógrafo:Teodoro Maisch. Colección: Cabildo de Gran Canaria.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].


En el Diario de Tenerife, día 03 de noviembre de 1900, pp. 2 y 3, podemos leer las primeras impresiones y detalles del caso:

“UN CRIMEN. EL CADÁVER DE LA CLOACA.

Del número del 29 de nuestro estimado Colega “España”, de Las Palmas copiamos las siguientes noticias sobre el hallazgo de un cadáver en una cloaca, de que ayer dimos cuenta:

Los RESTOS

Sigue comentándose en todas partes el encuentro del cadáver en la cloaca de la calle de Triana. El crimen continua envuelto en el mayor misterio.
A los detalles ya publicados podemos añadir hoy algunos más. No cabe duda alguna de que se trata de un asesinato, seguramente en la persona de un extranjero.
El cráneo presenta sobre lo oreja derecha un golpe de unos 14 centímetros de largo por 5 de ancho; los huesos quedaron fracturados: la herida debió ser mortal.
El esqueleto parece ser de hombre de elevada estatura, en algunos de los huesos se conservan restos de carne.
Los pedazos de tela de la ropa son de paño azul marino. Se conservan en regular estado una parte de la americana, las dos mangas y algunos trozos del pantalón. Del sombrero se ha encontrado un pequeño trozo de fieltro. Junto a los restos del cadáver se encontraron también pedazos de cuero al parecer de una cartera.
Hoy á la una de la tarde los médicos D. Francisco Martín y D. Luis Millares han procedido al reconocimiento del cadáver.

COMENTARIOS

Se trata de un crimen. No hay duda, pero ¿cuándo se cometió? ¿quién es la víctima? ¿quiénes los autores?.
La cloaca de San Telmo, cruzando  la calle de Triana se construyó no hace dos años. El crimen debió cometerse en aquella época ocultando sus autores el cadáver en la parte ya construída de la alcantarilla.
¿Se trata de un extranjero que para robarle fué asesinado? Esta es la creencia general.
¡Si los arenales de la carretera del Puerto hablaran cuántos crímenes serían conocidos!.
Esto hemos oído a muchas personas y lo creemos.

En su número del 30, dice lo siguiente:

NOTICIAS Y COMENTARIOS

[…] Según ayer dijimos, tuvo lugar la junta de médicos en el Juzgado de primera instancia, no dando aún resultado práctico alguno. Sin embargo podemos afirmar que el esqueleto no es de mujer: á esta tierra no han  llegado hasta el presente los tan decantados “destripadores” del bello sexo de que nos hablan los novelones por entregas.
Los restos de que hablamos, se hallan en poder del ilustrado facultativo D. Luis Millares, quien se propone organizarlos y formar con ellos el “neuro esqueleto”, faltándole para ello muy pocos huesos pequeños. Por deducción se cree que el muerto era de elevada estatura. El cráneo, contra lo que de público se decía, no ofrece fractura alguna, siendo de creer que la muerte no fue producida por golpe violento en la cabeza. Los pómulos, de un centímetro más de lo regular, delatan que el individuo debió tener cara prominente y nariz chata, denunciando una fisonomía poco vulgar y fácil por lo tanto de ser recordada si la víctima vivió algún tiempo entre nosotros.
Con respecto á las ropas, cuyo color, según ayer dijimos, es de un azul obscuro, dicen personas que de ello entienden, que el género es extranjero del que no se importa en Canarias, siendo este un dato más para  afirmar como fundada la sospecha que hizo creer desde un principio por otros conceptos que el muerto debió ser de país extraño. Dícese también que ha sido encontrada la marca de fábrica del sombrero.
A muchos hemos oído hablar del reguero de sangre notado en los alrededores del sitio del hayazgo; no son pocos los que afirman que dichas señales partían de la calle de Domingo J. Navarro. Por otra parte, La Patria habla ayer deun charco de sangre que hace meses se vió partiendo de los cimientos de una casa en construcción de la citada calle de Triana, junto al gobierno militar, en dirección hacia la de San Telmo“.
[…]
También se ha afirmado que precisamente en la fecha á que se hace referencia, dejóse sentir repugnante fetidez por los alrededores de la calle de San Telmo, siendo preciso que el Alcalde dispusiese la aplicación de medios de desinfección para evitar el mal olor.
[…]”.

Lugar en el que se encontró el cuerpo

En el Diario de Tenerife, del día 07 de noviembre de 1900, p. 2, se menciona el lugar en el que fue ocultado el cuerpo del delito:

[…]
” Ayer se practicó un reconocimiento
en la cloaca, pero solo en las inmediaciones del lugar donde fué encontrado el cadáver. La cloaca fué descubierta en un espacio de 7 metros, sin haber encontrado rastro ni señal de ninguna clase. ¿Quedó el Juzgado satisfecho con esto? Creemos que la cloaca debió ser reconocida en toda su extensión, hasta la misma boca de la alcantarilla, pues es de suponer que algunos objetos del muerto han podido ser arrastrados por las aguas que circulan por aquellos lugares.
[…].
En el Diario de Las Palmas, del día 20 de septiembre de 1902, p. 2, se da la ubicación del hallazgo:

“[…] Vamos á reproducir una parte de un extenso artículo que publicamos en estas columnas el 3 de Noviembre de 1900, esto es, á los siete días de haber aparecido los restos humanos en la cloaca de la calle de Triana, en el sitio comprendido entre el empalme con la de Buenos Aires y los estadales del pabellón del sur del palacio militar […]”.

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Calle Buenos Aires.
Fotografía N.º: 008356. Fecha: 1927. Fotógrafo: Fernando Baena. Colección: José Antonio Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

Las heridas que presenta el cadáver

En el mismo, Diario de Tenerife, del día 07 de noviembre de 1900, p. 2, el facultativo Luis Millares, da los resultados del análisis realizado al cadáver:

“De nuestro estimado colega “España” de Las Palmas, seguimos copiando las noticias referentes al hallazgo del esqueleto humano en una cloaca de aquella ciudad.
En sus números de 31 del pasado y 2 y 3 del corriente publica los siguientes informes: 

NOTICIAS Y COMENTARIOS


El Dr. Millares tiene ya armado casi en su totalidad el esqueleto de la víctima del misterioso crimen de la cloaca. Como hemos dicho, el cráneo no presenta lesión de importancia; en cambio, aparece cortada una de las costillas inferiores del lado izquierdo en la parte conocida vulgarmente por “el vacío”.
Según opinión facultativa dicha herida, aunque debió ser mortal, no pudo ocasionar la muerte instantánea, fuese la hemorragia interna ó externa. La víctima pudo vivir dos ó tres horas á menos que la herida que cortó la costilla fuese dirigida de abajo hacia arriba, interesando el corazón.
[…]

En el  Diario de Las Palmas, del día 20 de septiembre de 1902, p. 2 (aunque fue escrito en 1900), también se habla sobre los restos, indicando incluso que la víctima pudo haber sido enterrada viva:

” Que el asesinato se cometió con arma blanca parece cosa indudable, toda vez que la costilla inferior izquierda presenta unas rosaduras ó insiciones que indican fueron hechas con instrumento cortante. Los médicos que han examinado los restos humanos creen que si no se produjo á la víctima otra herida que la indicada, aquella lesión no pudo producir la muerte instantáneamente, y entonces cabe la presunción tremenda, de que fué colocada viva dentro de la cloaca“.

Las posibles víctimas

En el periódico, Unión Conservadora ( Santa Cruz de Tenerife), del día 16 de septiembre de 1902, pp. 1 y 2,  comentan lo publicado en el rotativo, España  (Las Palmas de Gran Canaria). En este último se hace una recopilación de las posibles víctimas que se habían considerado hasta ese momento, y de su identidad, y cito:

                                             “¿Quién es el muerto?

Nadie puede contestar aún á esta pregunta. En el misterio continúa el crimen y en el misterio, también, la personalidad de la víctima.
Sin embargo muchos nombres se han citado y muchos cálculos se han hecho en el camino de las investigaciones. ¿Figurará entre ellos la verdadera víctima? ¿Será alguno de ellos el muerto enterrado en la cloaca de Triana?
Para concretar hechos, queremos recordar hoy los nombres que se han citado.

I. — Julio Coissel, francés de unos 50 años. Llegó á Las Palmas en 1898, procedente de Colombia. Los que le conocieron cuentan de dicho individuo que fué, durante muchos años, traficante en aquella república americana, recorriendo los pueblos donde vendía géneros y comestibles. Después de muchos años de trabajos y de muchos peligros al atravesar regiones habitadas por los indígenas, se retiró del comercio con una regular fortuna. Algo extraño en sus costumbres, reunió su capital en monedas de oro y billetes que encerró en una maleta, y con su tesoro llegó á Las Palmas. Conoció varias personas y á ellas confió sus secretos. Mr. Coissel tenía una hija natural que deseaba traer á Las Palmas para que ingresara en un colegio.
Quiso también confiar su capital á una de ellas con la que había intimado, por temor de que le robaran. De pronto notaron sus amigos una singular preocupación en aquel hombre: temía ser asesinado. Poco después Mr. Coissel, sin despedirse de nadie, sin escribir á ninguno de los amigos con los que tenía trato frecuente é íntimo, desapareció de esta ciudad. ¿Qué se hizo de Mr. Coissel? se preguntaban sus amigos.

II.— El inglés de que nos habla la sirvienta de Mr. Jhon Stewart. De 25 á 30 años, de porte distinguido, de agradable presencia, de estatura regular. Visitaba con frecuencia la casa de la familia Stewart, que vivían en aquella época en un chalet de Las Alcaravaneras. Iba frecuentemente acompañdo de un perro igual al de la cloaca, y se hospedaba en un hotel español, hotel que visitó una vez dicha sirvienta para enseñar al cocinero la confección de unas pastas que eran del agrado del joven extranjero. En todos estos detalles insiste la criada de la Sra. Stewart.

III. — El inglés de que nos habla Manuel Vera. Joven también, espléndido, dadivoso y galanteador. Vivía, hemos oído decir, en el “Metropole”, y de allí se trasladó á un Hotel español, por convenirle residir en la parte céntrica de Las Palmas. Vestía con frecuencia pantalón blanco y americana azul. Un día le encontró el testigo en la calle y le indicó que pasara por el Hotel. Al cumplir el encargo nadie pudo darle razón de aquel huésped.

IV.— El francés de Senegambia. Comerciante que llegó á Las Palmas para realizar algunos créditos. ¿Lo consiguió?.

V.— Un indiano. Llegó á Las Palmas para vender pequeñas fincas y regresar á Cuba. Algunas personas le recuerdan. No se ha tenido noticia de haber realizado sus propósitos ni de su marcha de estas islas para regresar á América.

¿Tendrán fundamento algunas de estas suposiciones? ¿Será alguno de esos individuos la víctima del crimen de la cloaca?.
De interés creemos estos rumores y por lo mismo de ellos damos cuenta en nuestro periódico, aunque esta información no sea del agrado del dómine que ayer pretendió dar lecciones de lo que no entiende y de lo que no sabe.”

Añado otras posibles víctimas que no mencionan en la anterior recopilación, que aparece también en otros diarios:

 En Unión Conservadora, el día 07 de noviembre de 1900, p. 1: 

VI. — Mr. Thomas Blisset y Olmes. “El periódico “España”, por su parte, dice que algunos creen que la víctima del crimen sea Mr. Thomas Blisset y Olmes, representante de algunas casas fruteras y establecido hasta mediados del año último en Telde.”

En Diario de Las Palmas, el día 09 de octubre de 1993, p. 80, recuerdan el resultado del análisis realizado en París en 1903, del cráneo de la víctima: 

VII. — Individuo de raza negra.1903.- Un dictamen del Instituto Antropológico de París estimaba que el cráneo perteneciente a la víctima del llamado crimen de la cloaca (encontrado tiempo atrás en las cercanías del Barranco Guiniguada), presentaba todos los caracteres de haber pertenecido a un individuo de raza negra. Los informes médicos realizados por facultativos de Las Palmas de Gran Canaria que habían sido consultados por el Juzgado, coincidían en este punto. La determinación del cráneo había paralizado las investigaciones de un supuesto crimen que nunca se resolvió “.

Caballero con maleta saludando con el sombrero.
Fotografía N.º: 006616. Fecha: 1905. Fotógrafo: Jordao Da Luz Perestrello. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

 

Las posibles víctimas descartadas

Desde que se encontró el cadáver, las personas encargadas de la investigación intentaron averiguar la indentidad de la víctima, así como la de los autores del crimen. En este apartado recojo a los individuos que, por un motivo u otro, se creyó que podían haber sido la desafortunada persona que habitó en tan desagradable lugar, pero que finalmente fueron descartados como tales víctimas. Principalmente, porque se les localizó con vida en alguna otra parte del mundo.

En el  Diario de Tenerife, del día 07 de noviembre de 1900, p. 2, se considera, para más tarde descartarlo, al número VI de la lista anterior, Mr. Thomas Blisset y Olmes:

“[…] Créese por algunos que la víctima del crimen sea Mr. Thomas Blisset y Olmes representante de algunas casas fruteras y establecido hasta mediados del año último [1899] en Telde.
Recuérdase que el 25 de Mayo del año pasado, dicho señor desapareció de esta isla siendo infructuosas todas las gestiones hechas para conocer su paradero. A fines del año pasado se presentó, procedente de Londres, una mujer que vivía con Mr. Blissel, llevándose todos los muebles de valor de la casa, que había permanecido cerrada desde aquella fecha, muebles cuyo coste se calcula en 40.000 pesetas.
Dícese, sin embargo, que un comerciante de esta plaza, hijo de Canarias, que viajó hace un año por Inglaterra, encontró en Liverpool á Mr. Blisset, hablando con él en diferentes ocasiones.
Esta mañana se trasladó á Telde el Juez Sr. Torres y el escribano Sr. Romero […]”.

***

“[…] Los rumores circulados de que el cadáver de la cloaca pudiera ser mister Thomas Blisset, carecen en absoluto de fundamento. Mr. Blisset goza de buena salud en Londres.
Muchos se explican la marcha misteriosa de dicho señor en Mayo de 1899; Mr. Blisset vióse envuelto en cuestiones judiciales, tuvo miedo del papel sellado y de nuestros procedimientos de justicia y abandona casa é intereses regresando á su patria.
Contra dicho comerciante inglés, establecido en Telde, se interpuso un interdicto por la extensión de una servidumbre. El Juez de Instrucción D. Celso Torres declaró que no había lugar y entonces la parte contraria recurrió á la Sala de la Audiencia quien revocó lo dispuesto por el Juzgado y condenó á Mr. Blisset al pago de costas. A los pocos días, Mr. Blisset desapareció de Gran Canaria.
Según nuestras noticias al llegar á Inglaterra estableció una casa de comisiones en Liverpool y actualmente es dueño de grandes vaquerías en las cercanías da Londres. Varios de nuestros comereiantes mantienen correspondencia con dicho señor, por ejemplo la casa de Blandy. También se nos dice que los hijos de Juan Rodríguez González, tienen recientes noticias de Mr. Blisset, comunicadas por su representante en Londres Sr. Avellaneda.
Mr. Blisset no es, por lo tanto, la víctima del crimen de la cloaca […] “.

 

En el  Diario de Las Palmas, del día 07 de octubre de 1902, p. 2, se baraja a otra persona como la víctima, aunque también es descartada poco después, era El Capitán Froud:

” Decíamos ayer que desde hace dos días venía circulando la noticia de que el Capitán Froud á quien el juzgado especial que entiende en el sumario del “Crimen de la Cloaca” sigue la pista por coincidir su nombre con el que da Rosario Ruano, la criada de la familia Stewart, y que llegó á Las Palmas el 6 de Febrero de 1899, procedente de Tenerife, se había embarcado el 10 del mismo mes en el vapor Orotava” de la casa de Forwood.
La noticia, tal y como ha circulado por el público, es inexacta, por que no se ha comprobado aún, ni hay nadie que lo asegure todavía, que dicho señor embarcara el 10 de Febrero en el vapor Orotava”.
Diremos á nuestros lectores lo que hay de verdad en este asunto.
El cap. Froud, llegó en efecto á Las Palmas el 6 de Febrero de 1899, y según consta en los libros del “Hotel Santa Catalina” ingresó el día 6 en dicho hotel y salió, sin que se sepa para donde”, el diez de dicho mes.
Por entonces había en el Hotel de Santa Catalina” un Príncipe ruso, acompañado de un sirviente, y ambos, es decir, el Príncipe y su criado, embarcaron la noche del 10 de Febrero, en la que por cierto se dio un espléndido baile en el Hotel, en el vapor Orotava”. Los condujo al puerto un coche del hotel acompañándole hasta abordo un criado de dicho establecimiento. Dos criados, que estaban esa noche de servicio, dicen que el huésped Cap. Froud, si se embarcó esa noche, no tomó ningún carruaje de los que tiene para el servicio de sus huéspedes el “Hotel de Santa Catalina”; y el criado que acompañó á bordo del “Orotava” al Príncipe ruso declara que no vio en el vapor al huésped cap. Froud. Este tampoco dijo á nadie que se embarcaba aquella noche. Lo que únicamente se sabe es que abandonó el “Hotel de Santa Catalina” el 10 de Febrero de 1899.
Cabe la duda de si el Cap. Froud pudo tomar billete á bordo ó si disponía de billete de ida y vuelta, pues muchos viajeros aceptan esta combinación con las compañías de vapores, y esto lo sabremos de hoy á mañana porque se ha telegrafiado, preguntando á la representación de la compañía de Forwood, de Londres “.

Capitán inglés.
Fotografía N.º: 005540. Fecha: 1907-09. Fotógrafo: Desconocido. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

En el  Diario de Las Palmas, del día 16 de octubre de 1902, p. 2, se comunica que dicho Capitán, sigue con vida, afortunadamente:

“[…]  El capitán A. G. Froud, que llegó á Las Palmas, el 6 de Febrero de 1899, y que no ha podido comprobarse cuándo salió de Las Palmas, ni en que buque embarcó, se halla en la actualidad en Feuchureh St., en Londres, prestando servicios en la “Shipmaster Society” de aquella capital.  Este dato está comprobado por personas quo han venido de Londres y que así lo declaran […]”.

En el  Diario de Las Palmas, del día 04 de septiembre de 1902, p. 2, se elimina como posible víctima al número I de la lista, Julio Coissel:

“[…] La versión de que la víctima pudiera ser un francés que residió mucho tiempo en Colombia, donde tenía una hija, no tiene el menor fundamento, por cuanto está comprobado que este francés residió aquí hasta el año de 1898 (el crimen se cometió en Mayo del 99), y en la documentación hallada en esta Dirección de Sanidad aparece en las hojas de pasaje que en 1898 embarcó en este puerto el francés Julio Coissel, que por cierto era un señor anciano y «algo chiflado», según manifiestan las personas que le trataron”.

Diversas declaraciones de testigos

A continuación, añado varias declaraciones de distintas personas, criados vecinos, etc que de una u otra manera estuvieron relacionados con el hallazgo del cadáver, o porque interactuaron y conocieron al caballero inglés, que creo es el que tiene más posibilidades de ser la víctima, o que escucharon o vieron a su perro.

Testigos del enterramiento y ocultamiento del cadáver

En el  Diario de Las Palmas, del día 04 de septiembre de 1902, p. 1, dos mujeres (María Martín, sirvienta) desde el Parque de San Telmo, ven a 4 hombres alrededor de una cloaca:

“[…] uua muger llamada María Martín que servía con una señora, ahora ausente, y cuyo apellido no recuerda, que habitaba en la calle de Balcones. Ha dicho que esta señora tenía una hija, hoy residente con su esposo en Tenerife, cuyo matrimonio vivía, allá á mitad del año de 1899, en el barrio de Arenales; que una noche, á hora muy avanzada, acompañó á su ama á la casa de su hija que iba á dar á luz, y que para descansar, pues su señora, bastante anciana, se sentía fatigada, se sentaron en uno de los bancos de los jardines de San Telmo, desde donde vieron, con bastante miedo, que cuatro hombres se situaron en el cruce de la calle de Buenos Aires con la de Triana, y allí depositaron algo que dicha muger no puede precisar lo que era; que les hizo recelar aquella maniobra y salieron de dichos jardines hacia el norte penetrando eu el barrio de Arenales, y que al regresar por la mañana á la calle de Balcones, con su ama, notaron manchas de sangre en el mismo sitio donde habían visto á los cuatro hombres, y aún sobre la acera donde hoy se halla la Librería Internacional”.
Nosotros le concedemos importancia á esta declaración que recogemos del público, pero se nos ocurre una observación ¿es presumible ó racional que se procediera al enterramiento del cadáver, operación comprometida y un tanto detenida para los criminales, y que éstos no hubieran hecho antes una exploración minuciosa en los jardines de San Telmo desde donde se domina perfectamente el sitio de la cloaca, sin ser visto, por que los árboles favorecen más al observador, sobre todo, cuando se apaga el alumbrado público? […]”.


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Capitanía militar y San Telmo.
Fotografía N.º: 002904. Fecha: 1895-1900. Fotógrafo: Luis Ojeda Pérez. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

 

También un hombre (Señor que venía de un café sito en los Arenales), ve movimientos sospechosos en el mismo lugar, dicen en el mismo Diario y fecha , pp. 1 y 2:

“[…] otra manifestación de un señor tiene cierta relación con la declaración anterior, en lo que se refiere al número de personas al parecer misteriosas que vieron las dos mugeres sobre la cloaca.
Dicho señor manifiesta, […], que á principios del verano de 1899, una noche entre una y media y dos, venía del café que entonces tenía D. Francisco Oropesa en el barrio de Arenales, y que al desembocar la calle de Domingo José Navarro vio á cuatro hombres que penetraban en la calle de Triana, y que venían de la primera vía, los cuales se situaron, cuando él pasó, en el centro de la calle de Triana; dice que la noche era oscura y que el alumbrado público estaba apagado, pero aún así observó que uno de aquellos hombres llevaba una azada en la mano, y que otro tenía un pico, aunque esto último no puede afirmarlo en absoluto, pero vió perfectamente la azada, lo cual no le llamó la atención porque creyó que se trataba de obreros del Ayuntamiento que iban á reparar alguna alcantarilla ó cañería por donde discurre el agua del abasto. No pudo conocer á ninguno porque no le llamó la atención repito toda vez que los consideró obreros de los que tiene el Ayuntamiento para las obras municipales.
Está perfectamente aclarado que desde hace más de seis años los obreros del Ayuntamiento no han hecho reparaciones por la noche en ninguna parte, luego hay motivos para presumir que aquellos hombres que entre una y  dos de la mañana, provistos de azada y al parecer de un pico avanzaron más tarde por la calle de Triana hacia los jardines de San Telmo, iban á abrir la cloaca, para depositar en ella a la víctima.
La fecha en que se supone cometido el crimen parece que viene de acuerdo con la época en que se vio á esos cuatro hombres, una de las noches de Mayo ó Junio de 1899 […]”.

En el  Diario de Las Palmas, del día 29 de septiembre de 1902, p. 2, Juan Rivero y dos amigos, ven movimientos sospechosos en la zona, la supuesta noche de autos:


” […] Recuerda D. Juan Rivero que una noche del verano de 1899 venía éste, acompañado de dos amigos por la calle de Pérez Galdós, entre una y dos de la mañana; que intentaron bajar por la calle de Domingo J. Navarro, pero que uno de ellos dijo: «Vamos á bajar por la de San Telmo», como en efecto así lo hicieron. La calle estaba por completo á oscuras, pues en aquella época ni había guías en ella ni la calle estaba urbanizada: la mayor parte se hallaba sin edificar.
Que al seguir avanzando hacia la calle de Triana, hablando de cosas varias y á una distancia de setenta ú ochenta metros del sitio donde se halláron los restos humanos, oyeron un silbo, luego otro é inmediatamente el tercero, viendo, merced á la claridad que venía de las guías de la calle de Triana, que un hombre se levantó del sitio de la cloaca y que corrió hacia la calle del Traspalacio Militar, entonces cubierta de escombros, donde se levantan hoy las casas de los señores Doctor García Guerra y D. Juan Hidalgo Romero. Añade el Sr. Rivero que en la dirección de dicho individuo siguió otro que también se hallaba agachado en la Cloaca, lo cual les llamó la atención siguiendo adelante y suspendiendo la conversación que traían para comentar el hecho que habían observado.
Dice también el Sr. Rivero que al llegar á la calle de Triana se dirigieron á los jardines de San Telmo donde se sentaron: que allí estuvieron breve rato dirigiendo la vista á la desembocadura de la calle de Buenos Aires y preguntándose que sería aquello que habían observado. Que al despedirse de sus amigos, pues ellos vivían en el barrio de Arenales y él en la calle de Triana, aquéllos le digeron si quería que le acompañasen hasta su casa, á lo cual se negó, y que dicho ésto sus compañeros siguieron para dicho barrio y él se encaminó hacia la calle de Triana saliendo por la puerta del “Parque” que está frente al  palacio militar.
Manifiesta también el Sr. Rivero que deseoso de averiguar lo que estaban haciendo ó trataban de hacer aquellos dos hombres que se escondieron detrás del Palacio militar á la señal de tres silbos, como indicando el número de personas que se acercaban á la cloaca, atravesó desde la acera del Parque hacia la desembocadura de la calle de Buenos Aires, viendo entonces que dos hombres uno de ellos en una capa, estaban pegados al zócalo, y junto á los pilastrones del pabellón
del sur del palacio militar emplazado en la calle de Buenos Aires. Que se marchó á su casa, y á la mañana siguiente que tuvo necesidad de pasar por aquellos sitios, observó regueros de sangre en la acera de la rinconada de San Telmo y en la otra de enfrente hasta el sitio donde había visto los dos hombres aquella madrugada […]”.


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Parque Cervantes, luego denominado Parque San Telmo.
Fotografía N.º: 096571. Fecha: 1927. Fotógrafo: E. Fernando Baena. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

Malos olores en la zona de la cloaca

En el  Diario de Las Palmas, del día 04 de septiembre de 1902, p. 2, dan una fecha bastante aproximada de cuándo empezaron los malos olores. Capitán Ferrándiz y marinos del Carlos V:

“[…] los malos olores en la calle de Triana, en la de San Telmo é inmediaciones de los jardines de aquel nombre […].
Recordará el lector que allá por el año de 1899 visitó el Puerto de Las Palmas el crucero español “Carlos V”. Dicho buque permaneció en este puerto desde el 21 al 24 deJunio de 1899. El día 24 zarpó para el puerto de El Río, en Lanzarote, y volvió á Las Palmas el tres de Julio siguiente permaneciendo en este puerto hasta el día ocho en que zarpó para Cádiz.
Estaba entonces la comandancia de Marina instalada en el piso alto de la casa donde tiene sus almacenes D. José A. Caballero, frente á la casa que se quemó de “Grand Canary Coaling”, y estaba también por entonces al frente de esta Comandancia, el capitán de navío Sr. Ferrándiz el cual invitó á almorzar en su casa en un día que no podemos precisar, á varios de los marinos del “Carlos V” que visitaban su casa.
Desde días anteriores se había iniciado un mal olor tan insoportable que fué preciso, por virtud de quejas de los vecinos, echar desinfectantes en las cloacas de aquella parte de la calle de Triana, pero el día en que los marinos del “Carlos V” estuvieron en la casa del Sr. Ferrándiz, aceptando la invitación del almuerzo, el mal olor fué tan insoportable que fué motivo de comentarios en la mesa.
De modo que si el “Carlos V”, llegó á Las Palmas el 21 de Junio de 1899 y se marchó el 8 de Julio del mismo año, queda fijada también, por este dato, la fecha del mal olor, y por consiguiente se robustece más la firme creencia de que el crimen se cometió en la noche de 30 de Mayo porque en la mañana del 31 , la víspera de Corpus, se observaron las manchas de sangre”.

Grand Canary Coaling CO. Exchange Office.
Fotografía N.º: 097334. Fecha: 1900-1910. Fotógrafo: Desconocido. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

 

Reguero de sangre en la cloaca y en las inmediaciones y reconocimiento de uno de los sospechosos

En Unión Conservadora, del día 07 de octubre de 1902, pp. 1 y 2, el testigo Manuel Cabral, describe el reguero de sangre que vio:

“[…] declaración prestada por D. Manuel Cabral, […], los detalles que dio el testigo sobre la abundante sangre que notó el día 31 de Mayo de 1899, en la acera de la calle de Triana desde la esquina de la de Domingo J. Navarro á la cloaca de la de Buenos Aires; sobre los aullidos y lamentos del perro y sobre su extraño encuentro con un joven que acercándose á él le dijo:
—«Amiguito no es nada; borracheras, nada más que borracheras».
Un dato desconocido añadió el Sr. Cabral á esta declaración; la existencia de huellas, de unos pies desnudos, que partían de la esquina de Buenos Aires, seguían en la acera, muy junto á las casas en construcción, trazaban después una diagonal quedando parte de una huella señalada en el estadal de la acera y se perdían en el arroyo, como si la persona que dejó aquel rastro sangriento, hubiera atravesado la calle, dirigiéndose á la rinconada de San Telmo.
[…] La tarea de los asesinos al enterrar la víctima, no debió ser fácil. No solo se vieron obligados á levantar la laja de la cloaca, sino que ésta dejaba al descubierto un hueco relativamente estrecho para deslizar por él, el cuerpo del muerto. La sepultura que le buscaron no era tampoco muy holgada. Por esta y por aquella causa los asesinos debieron valerse de los pies para arrastrar ó empujar el cuerpo de la víctima en el fondo de la cloaca, pues, como también hemos dicho, la osamenta no apareció debajo de la laja desoldada, sino á medio metro de distancia, hacia la parte del norte de la cloaca.
Aquellos mismos pies ensangrentados, dejaron después sobre la acera, las huellas de que nos habla el Sr. Cabral”.

Este mismo testigo, Sr. Cabral, hace el reconocimiento de uno de los acusados:

“[…]  declaración del Sr. Cabral  […] el juez le preguntó:
—¿Y conoció V. al joven que al pasar por su lado le dijo: “Borracheras, hombre, borracheras”
—Le conocía de vista, no de nombre.
—¿Sabía V. el oficio que tenía?
—Creo que cochero.
—¿Le veía frecuentemente?
—En una cochera de la calle de Viera y Clavijo.
Y á la calle de Viera y Clavijo se trasladó el Juzgado […].
Se pedirían nombres y rasgos personales de todos los cocheros que prestaron allí servicios desde 1899, pero los rasgos personales no coincidían con los del joven de que habló el Sr. Cabral en la calle de Triana. El dueño de la cochera, recordó por fin, á un tartanero, no al servicio de su empresa, sino que allí por favor guardaba todos los días
la tartana, por no tener cochera propia. Las señas personales eran las mismas que las dadas por el testigo.
—¿Cómo se llamaba ese tartanero?
José Romero, hijo de Faustina.
Nuevas declaraciones ha prestado en el Juzgado D. Manuel Cabral. Después de una de ellas le presentaron una colección de retratos, todos ellos de hombres jóvenes, para ver si reconocía al que en la calle de Triana y mientras miraba las huellas de sangre, le dijo:—«Esto no es nada: borracheras, nada más que borracheras.»
El Sr. Cabral señaló inmediatamente y sin vacilaciones á uno.
—Es este.
Era el retrato de José Romero“.

En el mismo periódico y fecha, otro testigo y sus amigos, vieron esa misma noche que se supone fue la que se cometió el crimen, correr a dos hombres. También vieron la sangre. Testigo: Miguel Castro:

“[…] declaración […]  D. Miguel Castro.  […] manifestó lo siguiente:
Una noche, la misma en que debió cometerse el crimen se hallaba el declarante en unión de varios amigos en la calle de Pérez Galdós, próximamente á la una de la madrugada. El grupo de amigos bajó por la calle de D. J. Navarro y al llegar á la esquina de la de Buenos Aires, vieron un hombre que corrió hacia la calle de Triana. No pudieron conocerle, pues la noche era bastante oscura.
El Sr. Castro y sus amigos continuaron por la calle de Viera y Clavijo y al llegar á la de Buenos Aires vieron otro hombre que corría también hacia la calle de Triana. Temerosos de un ataque se apoderaron de una piedra, para rechazarles, caso de que se dirigieran á ellos.
Al día siguiente el testigo vio en la calle de Triana en la acera y en los alrededores de la cloaca las manchas de sangre que notaron otros testigos […]”.

 Calle Pérez Galdós.
Fotografía N.º: 000311. Fecha: 1890-95. Fotógrafo: Luis Ojeda Pérez. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

Los asesinos y una tartana

Varios testigos, Manuel Trujillo, Luis Armas y el intérprete Ginés Pérez (En Diario de Las Palmas, del día 22 de septiembre de 1902, p. 2), coinciden en el número de sospechosos y hablan de una tartana. Uno de los acusados, que fue encarcelado, era tartanero. El perro del caballero inglés, que mencionaremos más adelante, también siguió a una tartana hasta Teror. Otro testigo, un artesano, nombra al acusado y una macana (arma):

“[…]  Los datos aportados al sumario por los testigos D. Manuel Trujillo, D. Luis Armas amigo de éste, y por el intérprete Ginés Pérez, han venido á confirmar otros avalorando declaraciones que desde hace muchos días constan en el sumario. Que fueron cuatro ó cinco las personas que intervinieron en la operación del enterramiento de la víctima en la cloaca de la calle de Triana, esto ya no admite duda, y que los autores se valieron de una tartana ya para trasladar al cadáver, ó bien para situarlo delante del sitio abierto en la cloaca, por donde se introdujo á la víctima, para facilitar la operación del enterramiento ó para escapar en caso necesario, sin llamar la atención, porque á nadie puede extrañar el rodar de una tartana ó coche por la población á cualquier hora de la noche, también parece un hecho comprobado.
[…] declaración […] un señor, persona seria artesano ya de edad y de conducta intachable, diciendo que hace pocos años tuvo rozamientos, motivados por asuntos de intereses, con un tal Cirilo, que falleció hace pocos meses, hermano político de uno de los procesados por el “Crimen de la cloaca” que como se trataba de intereses, el Cirilo le invitó á que pasara á su casa donde concurrió, y que allí le amenazó aquél con un cuchillo y con “una macana” que tenía sobre una mesa, si no desistía de aconsejar á un hermano de dicho artesano para que no le vendiera al Cirilo una casa que por menos de su valor quería éste adquirir. Examinada la macana hallada en la letrina de la casa de Faustina Romero procesada y presa también por dicha causa, el testigo declaró que la macana con que le amenazó el Cirilo, era aquélla ó una semejante.
Parece que el juzgado da muchísima importancia al hecho de haberse embarcado para Buenos Aires, indocumentados, sin pagar pasaje y disfrazados de marineros, los hermanos José y Juan Romero tartanero el primero y oficial de zapatería el segundo, en el mes de Noviembre de 1900, esto es, á los pocos días de descubrirse los restos en la Cloaca;[…] Los hermanos José y Juan Romero son hijos de la mujer que se halla procesada”.


 Una tartana.
Fotografía N.º: 007129. Fecha: 1930-40. Fotógrafo: Desconocido. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

El caballero inglés

En el  Diario de Las Palmas, del día 05 de septiembre de 1902, p. 2, se nos da noticia del caballero inglés, que durante gran parte de la investigación, se consideró que era la víctima del atroz crimen, dos testigos ingleses:

“[…]  por los primeros meses del año de 1899 había aquí un señor de nacionalidad inglesa de 28 á 30 años, blanco, de ojos azules, de bigote rubio, bien parecido y de estatura más bien alto que bajo, joven que intimó mucho con Mr. W. Jones, empleado entonces de The Grand Canary, se ha comprobado. Dos señores ingleses, aquí residentes desde hace varios años, recuerdan perfectamente haber visto á dicho señor,
que por regla general vestía pantalón blanco y americana azul. Dicen que el único que tenía amistad con él era Mr. W. Jones, residente hoy en Valparaíso en la casa de los señores Williamson, Balfour y Comp. y creen que aquel podrá recordar si el amigo que aquí tenía en los primeros meses del 99 se embarcó antes que él, pudiendo dar algunas noticias que ellos no tienen.
Según tenemos entendido hoy se ha telegrafiado á Valparaíso pidiendo á Mr. W. Jones noticias del caballero inglés con el cual intimó en los primeros meses de 1899 […]”.

En el mismo periódico y fecha, declaración de una sirvienta de una familia inglesa, que cree que la víctima es dicho caballero inglés:

“[…] declaración una muger sirvienta en 1899 de una familia inglesa que estaba de temporada en las Canteras. Se trataba de un matrimonio. El marido sufría una tisis y por prescripción facultativa se hallaba en aquellas playas. Por entonces, dice la criada, frecuentaba la casa de dicho matrimonio un caballero inglés que tenía un perro muy parecido al que se supone fuera propiedad de la víctima de la cloaca, pero ignora cuándo se marchó dicho señor. La familia inglesa, que se hallaba en las Canteras, marchó al extrangero donde falleció el esposo; la viuda llegó hace poco á esta ciudad alojándose en el “Hotel Metropole”. El juzgado consideró conveniente interrogarla y manifestó que como eran muchas las personas que frecuentaban su casa, amistades de su marido, no recordaba del joven á que se refería su antigua sirvienta.
Se da el caso de que todas las señas personales que indicó dicha sirvienta en su declaración del 27 de Agosto último, coinciden perfectamente con las del amigo, cuyo nombre no se sabe aún, de Mr. W. Jones […]”.

En el  Diario de Las Palmas, del día 24 de septiembre de 1902, varios testigos (2 caballeros ingleses, Ginés Pérez, un jardinero y la sirvienta Rosario Ruano) coinciden en la descripción de este caballero inglés y de su perro:

“[…] la existencia de un huésped en el Hotel de Europa”, en el primer semestre del año de 1899, está comprobada por la declaración de dos caballeros ingleses, empleados hoy de la casa Elder”, que citan fechas exactas; por el intérprete Ginés Pérez que determina la habitación que ocupaba en la fonda el caballero inglés, por el jardinero del Parque”, y por la criada de la familia Stewart, Rosario Ruano. Los tres últimos testigos dan señales exactas del caballero inglés y del perro que aquel poseía. El perro ha sido reconocido por los tres referidos testigos […]”.

 

Patio del Hotel Europa, ya sito en la calle Peregrina esquina Remedios. Casa Falcón (en la época del crimen estaba en la Calle de Triana).
Fotografía N.º: 002837. Fecha: 1900-05. Fotógrafo: Desconocido. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

 

En el mismo periódico y fecha, otra testigo, Ana Moreno, afianza la declaración de los anteriores:

“[…] una mujer de buenos antecedentes, llamada Ana Moreno, de 54 años próximamente, la cuál manifiesta que en los primeros meses del año de 1899 iba á vender al Hotel de Europa”, propiedad de don Victoriano Barreto, y entonces establecido en la calle de Triana, labores de mujeres consistentes en pañuelos bordados, cubiertas, encages, etc. , y que por haberle prohibido el Sr. Barreto que subiera á las habitaciones altas, se situaba al pié de la escalera, á la hora que terminaban de almorzar los huéspedes, y muchas veces antes del almuerzo, con objeto de ofrecer su mercancía á los huéspedes que entraban ó salían.
Que allá por los meses de Abril ó Mayo de 1899 —y recuerda esta  fecha porque entonces estaban en el Hotel de Europa” varios artistas de la compañía dramática de D. Manuel Espejo, y hallándose una mañana sentada al pié de la escalera de dicho hotel, vio que bajaba un señor extranjero, muy guapo, un poco delgado, de regular estatura y que á ella le pareció más bien alto que bajo, color blanco y rosado, bigote rubio, siu ningún pelo de barba, y ojos azules y tan expresivos que le llamaron la atención por la claridad del color. El primer día que le vio bajando la escalera, vestía americana negra ó azul marino y hongo color negro, no recordando el color del pantalón.
Ana Moreno descubrió la cesta donde llevaba sus labores de mano y le ofreció su mercancía. El señor extrangero, que á dicha muger le pareció que era inglés ó alemán, pero que hablaba algo el castellano hasta el extremo de dejarse entender, se apoyó en la baranda de la escalera, fijó la vista en los objetos que le ofrecía Ana Moreno y le contestó: «No, por ahora no compro nada, pero compraré á V. alguna cosa antes de marcharme.» Dice Ana Moreno que en los días sucesivos volvió á ver varias veces al caballero extrangero, huésped del Hotel de Europa”, saliendo del hotel ó entrando, pero que no le volvió á ofrecer la mercancía esperando á que él le cumpliera lo prometido. Añade que siguió visitando la fonda del Sr. Barreto, y como transcurrieran muchos días sin ver al huésped extrangero, le preguntó por él á la criada de confianza de la fonda, llamada Dolores, que todavía presta servicios en la casa del señor Barreto, que si ya se había marchado el extrangero guapo, á lo cual le contestó la Dolores afirmativamente. Desde entonces —dice Ana Moreno— no he vuelto á ver por ninguna parte, ni en las distintas fondas que he visitado, á aquel caballero.
Como Ana Moreno afirma que en Abril ó Mayo del 99 se hallaba aquí la compañía dramática del Sr. Espejo, y que algunos de los artistas asistían en el Hotel de Europa”, dato por el cual recuerda la época en que vio al caballero extrangero, nosotros hemos comprobado por la colección de este DIARIO del 99, que en efecto, en Mayo de dicho año estuvo funcionando en este teatro la compañía de D. Manuel Espejo, y que la noche del 30 de Mayo en que se supone cometido el crimen, por
haberse visto las manchas de sangre en la mañana del 31 , víspera de Corpus”, se puso en escena la comedia El baile de la Condesa”.
Existe, por consiguiente, otro testigo, que vio en Abril ó Mayo de 1899 al caballero inglés en la fonda del Sr. Barreto, dato que según nuestros informes niega el dueño del hotel y algunos de los criados entonces á su servicio“.

En el  Diario de Las Palmas, del día 30 de septiembre de 1902, p. 2, una empleada del Hotel Europa, Aurelia Hernández, recuerda a nuestro caballero inglés:

“[…] Aurelia Hernández joven que prestaba servicios en el Hotel de Europa”, instalado en la calle de Triana hasta fines del año de 1899, […] recuerda haber visto en dicho hotel allá por los meses de Marzo, Abril y Mayo, á un huésped inglés, bajo, delgado, de bigote rubio y ojos claros, que vestía con mucha frecuencia traje azul marino, el cual señor tenía mucha confianza en la casa, pero que no recuerda que tuviera ningún perro. Tampoco recuerda la habitación en que se alojaba. Añade que al salir ella del Hotel de Europa”le parece que quedó allí el caballero inglés, el cual tenía aproximadamente de 24 á 25 años, recordando también que á pesar de su corta edad era un poco calvo, por lo cual le daban bromas en la casa, contestando él que la calvicie no era de viejo, pues la padecía desde niño […]”.

[NOTA: Quizá este testimonio se refiera al otro caballero inglés sin perro].

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Caballero con bombín y bastón.
Fotografía N.º: 006299. Fecha: 1905-08. Fotógrafo: Desconocido. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

 

Otro caballero inglés, sin perro

En el  Diario de Las Palmas, del día 29 de septiembre de 1902, p. 2, Rafael Ponce y Armas, vecino de Arucas y su hijo Bernardino, coincidieron con el caballero en el Hotel Europa:

“[…] D. Rafael Ponce y Armas que estuvo de huésped el año de 1899 hasta el mes de Noviembre, en el Hotel de Europa” que entonces tenía instalado en Triana Victoriano Barreto. […] el Sr. Ponce recuerda que
en dicha época vivió allí un joven inglés, bajo y delgado, que usaba casi siempre un sombrero de paja, y que muchas veces hablaba en inglés con su hijo D. Bernardino que también estaba de huésped en el mismo hotel. Dice que no recuerda haber visto allí el perro que se supone sea de la víctima de la cloaca, como tampoco que tuviera perro dicho señor. Manifiesta que por su aspecto el joven inglés que vivía en
el Hotel de Europa” no debía hallarse muy bien de intereses, y finalmente que no puede precisar si cuando en Noviembre él abandonó la fonda quedó allí el joven inglés, pero que le parece que salió mucho antes que él “.

En el  Diario de Las Palmas, del día 16 de octubre de 1902, p. 2, se descubre que el caballero inglés que era dueño del perro, no era el mismo con el que coincidieron los Ponce, pues en las fechas que esto sucedió, ya se había cometido el crimen:

“[…]  el inglés que existía en el “Holel de Europa” en 1899, al cual alude, D. Bernardino Ponce habitaba en dicho hotel en Agosto y Septiembre de 1899, y por consiguiente, si admitimos cómo cierto por todas las declaraciones que obran en el sumario, que el crimen hubo de cometerse á fines de Mayo de 1899, es innegable que la víctima de la cloaca no es el Inglés que conoció en dicho hotel D. Bernardino Ponce. Este dice, «yo aseguro que cuando se casó la hija de Victoriano Barreto con Don Severino Viñoles, el inglés estaba allí,» y lo asegura por que algunos de los huéspedes fueron obsequiados la noche de la boda. Según los datos que obran en el Registro Civil dicha boda se verificó el 30 de Agosto de 1899 […]”.




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Los Caballeros.
Fotografía N.º: 006174. Fecha: 1900. Fotógrafo: Florencio Navarro. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

 

El perro de la cloaca

El perro que siempre acompañaba al caballero inglés, que suponían era la víctima, tuvo gran protagonismo a lo largo de la investigación porque alertó con sus ladridos de que en aquella cloaca había algo, su dueño, siguió a una tartana que iba a Teror y fue fotografiado por si alguien reconocía al dueño a través de él, entre otras cosas.

En el  Diario de Las Palmas, del día 25 de septiembre de 1902, Rosario Ruano, reconoce al perro del caballero inglés:

“[…] Rosario Ruano, la criada de la familia Stewart, ha declarado de un modo categórico y terminante, que en 1899 visitaba á sus amos, que habitaban entonces en las Alcarabaneras, un joven inglés dueño de un pequeño perro, huésped por entonces del Hotel de Europa”. Dicha criada ha reconocido el perro que está en poder del juzgado y ha declarado que es el mismo que llevaba el caballero inglés que con mucha frecuencia visitaba á sus amos en dicha fecha.

En el mismo diario y fecha, Mr. Birb, declara haber visto con unos anteojos, a Mr. Stewart y al caballero inglés, juntos en la embarcación del primero:

“Mr. Stewart, que era un señor de posición un tanto desahogada, que se hallaba aquí en busca de alivio á sus dolencias, y que falleció hace poco tiempo, adquirió una hermosa embarcación para pasear, á la vela, en el interior del puerto.
Hallándose un día Mr. Birb, empleado de la Carbonera Hespérides”, almacén hoy de Wilson y C.ª , en el muelle de dicha casa, mirando al puerto con unos anteojos, se fijó mucho en un bote que navegaba con rumbo á tierra y en dirección a dicho muelle, observando que la embarcación, además de la marinería, venía tripulada por el matrimonio Stewart, y un joven inglés cuya fisonomía coincide perfectamente con las señas que dan Rosario Ruano, el intérprete Ginés Pérez, el  jardinero del “Parque” y los dos empleados ingleses de la casa de Elder”, es decir, el dueño del perro […] “.

En el  Diario de Tenerife, del día 13 de noviembre de 1900, p.2, se comenta que en el Diario de Las Palmas, dan noticias del perro del caballero inglés que merodeaba y aullaba en la zona de la cloaca en la que se hallaron los restos, declaran un vecino y el sereno:

“[…] en la primera quincena de Junio del año anterior un perro, durante muchas noches, se echaba sobre el sitio donde han aparecido los restos humanos dando ahullidos tan desconsoladores que hubo vecino que dió conocimiento á la policía nocturna porque aquellos ahullidos no le dejaban conciliar el sueño.
Esta declaración, así como la del sereno que entonces persiguió al perro y lo ahuyentó de aquellos sitios, obran en  el sumario […].

En el mismo diario, nos cuentan que el perro llegó a Teror, persiguiendo a una tartana, y que la familia de Juan Jiménez, lo adoptó:

“[…]  apareció en la villa de Teror, hambriento, un bonito perro de raza inglesa, cuyo valor, en Londres, se estima en catorce ó quince libras de esterlinas. Dicho animal, que estuvo vagando varios días en las calles de aquella villa, fué recogido en la casa de Don Juan Jiménez.
Un día el hijo del Sr. Jiménez, que se ha educado en Inglaterra, se le ocurrió halagar al animal habiándole en inglés siendo vivísima la alegría que se notó en el perro, que hasta entonces había dado señales de tristeza. Esto por lo menos prueba que el dueño primitivo del perro era inglés”.

Se lleva al perro a Las Palmas de Gran Canaria, a la zona donde se encontraron los restos, se pregunta por todas las fondas y hoteles si lo recuerdan; también a las del Monte Lentiscal. El perro fue fotografiado:


“Considerando el juzgado de interés para el sumario que el perro se trajese a esta ciudad, así lo ordenó , y anoche a las once, y después de descubrir la cloaca donde se hallaron los restos, se llevó á \a calle de Triana.
El perro, que es de color blanco , con manchas canelas sobre las orejas y el hocico, estuvo olfateando por espacio de algún tiempo todos los alrededores de la cloaca, y en la segunda prueba que se hizo se le vio marcada insistencia, y al mismo tiempo temor, en dirigirse hacia la explanada, cubierta de escombros, y donde hace más de uu año estaba llena de cajones do proyectiles vacíos, situada entre la casa donde hoy
está la comandancia de Marina y un edificio en construcción que hay en dichos solares.
El perro ha sido llevado en la mañana de hoy á todas las fondas y hoteles de esta ciudad por si alguien recuerda su dueño . Esta práctica no ha dado aún resultado .
Un comisionista del “Hotel Cuatro Naciones”, dice recordar haber visto un perro casi igual, que llevaba un señor, al parecer inglés, hace más  de un año , por la carretera del Monte. También en el “Hotel Metropole” han manifestado que recuerdan haber visto el mismo perro hace cerca de año y medio, y que era propiedad de un caballero inglés cuyas señas no pueden precisar […]”.

“[….] El perro de raza inglesa que se supone haya pertenecido á la víctima del crimen cometido en la calle de Triana, fué ayer fotografiado.
En la mañana de hoy llevó un agente de vigilancia al referido perro á los hoteles y fondas de Tafira y Monte Lentiscal con objeto de averigar la persona á que pertenece ó haya pertenecido […]”.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Fo006114.-BOBBY.-PERRO-FOXTERRIER.1936.-FOT.-WALTER-OSCAR-JABLONOSKY.-COLECC.-JAPCRUZ-1010x1024.jpg

Bobby. Perro Foxterrier.
Fotografía N.º: 006114. Fecha: 1936. Fotógrafo: Walter Oscar Jablonosky. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

En  Unión Conservadora, del día 06 de septiembre de 1902, p. 2, se habla de las peripecias por Teror y Las Palmas de Gran Caanaria del perro Rahf:

” Otra vez se habla del perro Rahf que muchos creen perteneció á la víctima del crimen de la cloaca y que actualmente se halla depositado en casa de los Sres. Miller.
[…]
Del «perro de la cloaca» escribimos nosotros lo siguiente el 9 de Noviembre de 1900:
«El dia 5 de Junio de 1900, trasladóse á Teror una familia conocida del Sr. Jiménez. A poco de salir de Las Palmas fué siguiendo el carruaje un perro, al parecer de raza inglesa, y en vista de la insistencia que mostraba, no apartándose del coche, al pasar por Tamaraceite, el animal fué recogido y conducido hasta Teror, por cuyas calles vagó dos ó tres, días apareciendo una mañana, hambriento y casi muerto en una huerta del Sr Jiménez. Uno de los hijos de dicho señor, le acarició hablándole al mismo tiempo en inglés. A las primeras palabras, como si reconociera aquel idioma, el perro pareció revivir, saltando lleno de júbilo. Desde aquel día el animal, abandonado y sin dueño, quedó en la casa del Sr. Jiménez […]”.

 

Sospechosos y detenidos

Durante el transcurso de las investigaciones, distintas personas fueron detenidas y encarceladas por creer que estaban relacionadas con el crimen. También varios de los detenidos acusan a la Guardia Civil de malos tratos mientras estuvieron en prisión.

Los hermanos Romero

Los hermanos José y Juan Romero, fueron los principales sospechosos de este crimen. Fueron reclamados a la Argentina y detenidos. Al igual que su madre Faustina. A José Romero se le vio en compañía del caballero inglés, varias veces, como si fueran amigos.

En el  Diario de Las Palmas, del día 29 de septiembre de 1902, p. 2, un joven procedente de Buenos Aires, habló con José Romero en Argentina:

“Un joven que hace algún tiempo llegó procedente de Buenos Aires ha manifestado, [..], que vio en dicha capital á José Romero á los tres meses de llegar á la Argentina, y que entonces era propietario de un carruaje y caballerías. El Romero le expresó que dicho carruaje y caballerías los había adquirido con el producto de la venta de la tartana que tenía en Las Palmas y que vendió en vísperas de marcharse.
Según nuestros informes la tartana que en los meses de Septiembre y Octubre de 1900 guiaba aquí José Romero no era propiedad suya, sino del actual cantinero del “Hotel Santa Catalina” ó del “Metropole”, quien lo despidió por informalidades cometidas”.

En el  Diario de Las Palmas, del día 18 de junio de 1903, p. 2, se da la noticia de que acaban de llegar los hermanos José y Juan Romero, extraditados desde Argentina :

En el vapor español “Reina María Cristina” llegaron el día 16 á Santa Cruz, procedentes de Buenos Aires, los hermanos Juan y José Romero á los cuales se les supone complicados en el llamado “Crimen de la Cloaca”.
Como se sábe se había pedido desde hace mucho tiempo la extradición de dichos individuos, y seguramente tan pronto como rindan declaración se remitirá la causa á la Audiencia.
En la mañana de hoy, y en el vapor correo interinsular, custodiados por una pareja de la guardia civil, fueron desembarcados dichos individuos por el muelle de Las Palmas, y en absoluta incomunicación ingresaron en la cárcel […] “.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es Fo024324.-EL-CORREILLO-DE-LA-COMPANIA-DE-VAPORES-INTERINSULARES-CANARIAS.-1920-30.-1024x648.jpg

El “Correíllo” de la Compañía de Vapores y Correos Interinsulares de Canarias.
Fotografía N.º: 024324. Fecha: 1920-30. Fotógrafo:Desconocido. Colección: Cronista Oficial de Teror, José Luis Yánez Rodríguez.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

En el  Diario de Las Palmas, del día 19 de junio de 1903, p. 2, el 18 del mismo mes declaran los hermanos ante el juez Ripoll. Por secreto de sumario no puede comentarse nada el el periódico, pero sí se recoge lo que se decía públicamente que es lo que añado aquí. Declaración de los hermanos Romero y careo con otro procesado y dos testigos que los acusan,  Manuel Trujillo y  Manuel Cabral:

“[…] se verificó un careo entre dichos individuos y otro de los procesados que tiene declarado haber visto entrar una noche á los hermanos mencionados, algo excitados, llevando el Juan una macana en la mano, en la casa de la madre de aquellos, situada entonces en la rinconada de San Telmo. Recordará el público que en la letrina de dicha casa, donde se practicó un reconocimiento judicial, se halló una macana. Forzosamente es la misma que vió á Juan Romero, tarde de la noche, uno de los procesados.
[…] los hermanos Romero en el careo sostenido con otro de los procesados, han negado este extremo.
Parece que también se verificó ayer tarde un careo con D. Manuel Trujillo quien ha declarado haber visto una noche del verano de 1900, á uno de los hermanos Romero, con otros individuos, en el sitio de la cloaca, donde aparecieron los restos humanos, los cuales individuos le impidieron el paso, amenazándole si continuaba avanzando por la acera de los jardines de San Telmo hacia el sur, por lo cual el Trujillo hubo de retroceder, y para llegar á su casa, sita, en la calle de Pérez Galdós, subió el paseo de los Castillos. Cuando se descubrieron los restos humanos recordó el Trujillo la escena de aquella noche y pensó que aquellos hombres quizá estuvieran complicados en el crimen. Parece que también los Romero en el careo sostenido con Trujillo niegan este extremo.
Recordarase también que una mañana del verano de 1900 al atravesar la calle de Buenos Aires, en el cruce con la de Triana, el maestro de carpintería D. Manuel Cabral, notó manchas de sangre sobre la cloaca y también sobre la acera de la calle de Triana hacia la casa de D. Manuel Caballero entonces en construcción; le llamó la atención tanta abundancia de sangre por lo cual se paró y empezó á observar de donde partía y hacia donde se dirigían los regueros, y que entonces se
le acercó un individuo, á quien solo conocía de vista, y que luego reconoció po un retrato ser José Romero, el cual preguntó lo que hacía allí, y al responderle, que le llamaba la atención tanta sangre le contestó el Romero: << Eso no es nada amigo; unas cuantas trompadas
que se repartieron anoche. No se preocupe de eso y siga su camino. »
[…] En el careo sostenido ayer tarde también hemos oído que el José Romero ha negado rotundamente este extremo. La negativa en todo lo que hace referencia al misterioso crimen, es terminante […] “.

En el  Diario de Las Palmas, del día 30 de septiembre de 1902, p. 2, se habla de que José Romero acompañaba al caballero inglés a un establecimiento de bebidas:

“[…] el tartanero José Romero, hijo de la Faustina, acompañaba con frecuencia á un joven inglés á un establecimiento de bebidas en los primeros meses del año de 1899, pagando siempre el señor extrangero los gastos hechos […].”

Otros detenidos

En el  Diario de Las Palmas, del día 05 de septiembre de 1902, p. 2, es detenido, Juan Reyes, mozo del Hotel Quiney:

“[…] con motivo de las declaraciones hechas en Guía al juzgado especial, por un hijo del dueño de la fonda de aquella ciudad á quien había hecho confidencias respecto al crimen el mozo del “Hotel Quiney” Juan Reyes, que aquí en Las Palmas y ante el Juzgado había negado lo que el hijo de don José Artiles le imputaba, fué trasladado á Guía dicho mozo con objeto de realizar un careo que se verificó ayer.
Según nuestros informes el joven Artiles le sostuvo al Juan Reyes que una noche pasando por la calle de Triana, con dos amigos más, mozos de hoteles, y yendo ellos dos delante, se suscitó conversación sobre el “Crimen de la Cloaca” con motivo de haber visto en el momento de acercarse á la boca-calle de San Telmo, hoy calle de Buenos Aires, sobre el sitio que sirvió de sepultura á la víctima de la cloaca, un gato blanco y otro oscuro. Artiles dijo entonces:«He ahí el alma del muerto de la cloaca», á lo cual le dijo su amigo Juan Reyes que se callara, y al entrar de lleno en la conversación le hizo la confidencia de como creyó él que fué cometido el crimen y dónde.
En el careo, después de afirmarse Artiles, suponemos nosotros, en todo lo declarado, y de hacer objeciones al Juan Reyes para que recordara entrando en toda clase de detalles como la persona que está diciendo verdad, Juan Reyes dijo que no había tenido con él ninguna conversación relacionada con este asunto: que era cierto que una noche habían paseado juntos cuatro amigos, entre los cuales se hallaba Artiles, que pasaron, efectivamente por la de Triana, pero que no habló con Artiles nada referente al “Crimen de la Cloaca”, por que él nada sabía referente al hecho.
Anoche, á las diez y media regresó de Guía, custodiado por una pareja de la guardia civil el referido Juan Reyes, quien ha quedado detenido por orden del juzgado […]”.

 

Quiney’s Metropole Hotel.
Fotografía N.º: 005643. Fecha: 1898. Fotógrafo: Charles Nanson. Colección: José A. Pérez Cruz.

[Fuente: Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC].

En el mismo periódico y fecha, es detenido (por bigamia) otro de los mozos de hotel que iban con Juan Reyes; se da el nombre de los cuatro mozos.  Domingo Fernández Martín, mozo de hotel:

“A última hora nos enteramos que esta tarde ha rendido declaración el bígamo, detenido en esta cárcel Domingo Férnández Martín, el cual iba con los mozos de hoteles, Juan Reyes, Juan Suárez y el apellidado Artiles la noche que el primero hizo al último confidencias sobre el crimen […] “.

En el  Diario de Las Palmas, del día 25 de septiembre de 1902, p. 2, son detenidos los empleados del Hotel Europa, propiedad de Victoriano Barreto:

“[…] Ayer nos dicen que se celebró un careo entre el intérprete Ginés Pérez y la criada de confianza del “Hotel de Europa”, llamada Dolores. Ginés Pérez nos aseguran que hizo algunas observaciones para que la Dolores recordara las señas del señor inglés que habitaba en dicho hotel y que  ocupaba la habitación de la esquina. Dicha criada acaso insistiera en que no recordaba nada.
Hoy se recibirán algunas declaraciones encaminadas á probar la existencia en 1899 del súbdito inglés en la fonda de D. Victoriano Barreto. Algunos de los criados de éste continúan detenidos “.

En el  Diario de Las Palmas, del día 04 de septiembre de 1902, p. 2,se dice que Victoriano Barreto (propietario del “Hotel Europa”, hotel en el que se hospedó el caballero inglés del perro),  está detenido en la cárcel y se queja de que ha sufrido malatrato por parte de la Guardia Civil.

Malos tratos en prisión

En el  Heraldo de La Palma, del día 18 de septiembre de 1902, p. 1, dan con todo detalle los supuestos maltratos que recibió el detenido, Victoriano Barreto, al ser interrogado por la Guardia Civil. El rotativo titula su artículo: “¿La Inquisición en Canarias?”:

“[…] Un hijo político de uno de los individuos procesados con motivo del crimen de la cloaca, del que daremos á nuestros lectores compendiosas noticias, ha dirigido á los periódicos de Las Palmas, copia de una instancia y certificado médico, de lo cual extractamos lo siguiente:
«Que llegado al cuartel de la Guardia civil (se refiere al suegro llamado Victoriano Barreto) y conducido al piso alto del mismo, el Teniente Sr. Latorre le preguntó si era autor del crimen de la cloaca, á lo cual contestó negativamente; que enseguida dicho Sr. dispuso que fuera con él á una habitación del piso bajo en donde y á presencia de dicho Teniente le ataron los brazos hacia atrás comenzando cuatro ó cinco Guardias civiles (cuyos nombres ignoraba pero que conocería si se los presentaran) á darle continuos y repetidos golpes en diversas partes del cuerpo, unos con pedazos de madera y otros con las manos, hasta que sin fuerzas ya, cayó a tierra y de rodillas suplicó que le dieran un tiro y le quitaran la vida antes de continuar soportando aquel tormento; que también le aplicaron por entre los dedos de las manos unos trozos de madera que apretados luego por la parte superior producían horribles doleres; que sentado luego en una silla le volvió el Teniente Latorre á hacer la misma pregunta de si era autor del crimen de la cloaca y como insistiera en su negativa le manifestó que «se le daría la segunda» aludiendo á la repetición de los castigos anteriores: que los guardias civiles le pusieron después paños de vinagre en los sitios de los golpes y que quedó en tal estado de molimiento y postración que le dolía todo el cuerpo, en términos de que al declarar ante el Juzgado especial tuvo que colocar las manos sobre la mesa y no pudo coger con ellas un vaso de agua siendo preciso que se lo llevara á la boca otra persona.»
En el certificado médico, expedido por cuatro facultativos, se hace constar la existencia de erosiones, lesiones y esquimosis en diversas partes del cuerpo del individuo objeto del reconocimiento, producidas al parecer por la presión y roce de ligaduras, y por cuerpos duros y ásperos que obraron rozando y contundiendo, así como también que las lesiones datan de la misma fecha de la detención del Victoriano[…]”.

En el  Diario de Las Palmas, del día 04 de septiembre de 1902, p. 2, nos detallan que se le realiza un reconocimiento médico al detenido, Victoriano Barreto, que se queja de malos tratos:

“Con motivo de la denuncia dada al señor presidente de esta Audiencia respecto á que la guardia civil había maltratado á D. Victoriano Barreto, que se halla en la Cárcel de esta ciudad, y con motivo también del certificado médico de los señores Millares, León Quintana, Cabrera y Melián, que reconocieron al Sr. Barreto por indicación de éste, practicó ayer el juez especial Sr. Ripoll diligencia para depurar los hechos denunciados y exigir la responsabilidad correspondiente.
Al efecto se sacó de la Cárcel ayer tarde al Sr. Barreto, y fué conducido á la Audiencia, donde se hallaba el juzgado constituido, y á presencia de éste reconocieron al Sr. Barreto el médico forense D. Francisco Martín y los facultativos D. Federico León y D. Andrés Alvarado, los cuales hicieron constar que en aquel momento no tenía en ninguna parte del cuerpo el señor Barreto la menor señal de lesión y que únicamente se observaba en los brazos unas ligeras erosiones producidas al parecer con las ligaduras”.

En el  Diario de Las Palmas, del día 05 de septiembre de 1902, p. 2, la Guardia Civil hace una contradenuncia a la presentada por el yerno del propietario del Hotel Europa, Victoriano Barreto, que estuvo detenido; denuncia que fue presentada  contra la Guardia Civil por malos tratos:

“El teniente de la guardia civil Sr. Latorre denunció al general Gobernador militar de la plaza la imputación que se hace á la guardia civil, en escrito suscrito por D. Severino Viñoly, de haber maltratado á D. Victoriano Barreto. Y al efecto, según nuestras noticias, ha empezado á instruirse sumaria por el ramo de guerra.
Ayer visitaron varios médicos militares al Sr. Barreto y después de examinarlo certificaron que no tenía lesión ninguna de acuerdo con el reconocimiento practicado con los médicos civiles que el juzgado designó. La certificación de los facultativos militares se unirá á la sumaria que, como hemos dicho, se instruye por el ramo de guerra”.

Mis elucubraciones sobre la identidad del caballero inglés, dueño del perro, que fue la víctima más probable

En Unión Conservadora, del día 06 de octubre de 1902, p. 1, se baraja algunos nombres ingleses con fonética parecida para oídos españoles:

” [..] Rosario Ruano, recuerda que el joven inglés á que hace referencia y que visitaba á los señores Stewart, se llamaba “Mr. Floux”, ó cosa parecida. El nombre lo tomamos nosotros al oído, y anoche, un colega habla de lo mismo añadiendo que ese apellido es muy parecido á “Faulkes ó Flook”. Pero lo importante es lo que añade. En Enero de 1900, siete ú ocho meses después de cometido el crimen, se recibió un paquete postal dirigido á “L. G. Flouler”, “Hotel Metropole”, paquete que fué entregado, y esto nos extraña, á un mozo del citado hotel, por no encontrarse ya allí, la persona á quien iba dirigido.
También hemos dicho nosotros que Manuel Vera habla de un inglés que cree se llamaba “Mr. Flooh”, hospedado primero en el “Metropole” y más tarde en el “Hotel Europa”, inglés que desapareció de pronto y no volvió á ver.
¿El “Mr. Floux” de Rosario Ruano, será el “Mr Floooh” de Manuel Vera, y ambos el “Mr. Flouler” cuyo nombre aparecía escrito en el paquete postal, entregado á un sirviente del «Metropole»?”.

En Unión Conservadora, del día 08 de octubre de 1902, p. 2, se nombra a otro inglés desparecido, Cirisl Food; es este individuo quien yo creo que tiene muchas posibilidades de ser la víctima, ¿por qué? porque no se supo nada más de él, y porque no se pudo comprobar su salida de Gran Canaria, pues la consignatiaria que tenía el registro de su llegada, sufrió un incendio y se perdieron los libros (oportunamente). Al parecer ese incendio fue provocado. Al acusado de ese incendio, parece ser, que un niño en casa de su abuelo, le oyó decir que él estaba implicado en el crimen, pero no él solo. y dice la prensa:

” […] Y en las listas del vapor «Loanda» que procedente de Liverpool llegó al de Las Palmas el 25 de Febrero de 1899 aparece el nombre siguiente que también tiene, según parece, relación con los que nombraron Rosario Ruano y Manuel Vera: “Cirisl Food” […]”.

En cuanto a la declaración del niño:

“[…] Al descubrimiento de la “macana” procedió según nos informan, una declaración […]. La de un niño, nieto de Dolores Márques, amiga ó protegida del preso D. Juan Miranda, que declaró al cabo de la Guardia civil que habiendo ido á casa de su abuelita á llevar un vaso de zarzaparrilla á su tío, estando D. Juan Miranda sentado en una mesa y sostenida la cabeza en las manos, apoyados los codos en la mesa, oyóle pronunciar las siguientes frases: “Yo solo no fuí como van diciendo Victoriano y otros: yo le dí un macanazo al inglés y Victoriano y Cirilo y Pepe lo mataron”.  Llamado el niño al Juzgado especial, acompañado de su padre, que había presenciado la anterior declaración, quiso en los primeros momentos negarse, pero su padre dijo haberle oído tal cosa, y lo ratificó”.

Y hasta aquí, esta crónica sobre el Crimen de la Cloaca….

 

Mr B Criminología.
Jesús M. Cabrera.
Contacto: info@cronicanegra.es

 

 

Fuentes

Fotografías:

  • Archivo de fotografía histórica de Canarias, FEDAC: Fotografías Nº: 003377, 012521, 008356, 006616, 005540, 002904, 096571, 097334, 000311, 007129, 002837, 006299, 006174, 006114, 024324, 005643.

Prensa:

  • Diario de Las Palmas, Diario de Tenerife, Unión Conservadora y Heraldo de la Palma, todos recuperados del Jable, Archivo de Prensa Digital, ULPGC.

 

    

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